ENTREVISTA A LORENZO GARCELLA Y FILIPPO MARCELLONI, DIRECTORES DE «IL MUNDIAL DIMENTICATO»

ENTREVISTA A LORENZO GARCELLA Y FILIPPO MARCELLONI, DIRECTORES DE «IL MUNDIAL DIMENTICATO»
4 marzo, 2014 OFFside

Todo empieza con el hallazgo en las excavaciones paleontológicas de Villa El Chocón, en la Patagonia Argentina, de un esqueleto humano entre fósiles de dinosaurios. Junto a la osamenta, una cámara que ha guardado durante casi 60 años un documento de inestimable valor histórico: el rodaje de la final del Mundial jugado en la Patagonia en 1942, a miles de kilómetros de distancia de una Europa que luchaba por a hacer frente a la amenaza del nazismo. Un hito en la historia del fútbol, durante décadas rodeado de misterio, nunca reconocido por los organismos oficiales del deporte y que, con la aportación de figuras como Jorge Valdano, Roberto Baggio o Gary Lineker, ahora desvela este documental que se suma a la programación del OffsideFest. Lorenzo Garzella y Filippo Marcelloni, sus directores, nos descubren qué hay de cierto, mito y leyenda en su película.

¿Qué sucedió en la Patagonia en 1942?
Filippo Marcelloni: Como dice Osvaldo Soriano en uno de sus cuentos: “El Mundial de 1942 no se menciona en ningún libro de historia, pero se jugó en la Patagonia argentina”. Mientras que la Segunda Guerra Mundial estaba en su momento de máximo apogeo y, consecuentemente, las competiciones futbolísticas se dejaron de celebrar (aunque hasta, más o menos, 1940 Jules Rimet, presidente de la FIFA, trató de organizar la Copa del Mundo), en la Patagonia Vladimir Von Ötz, un conde húngaro exiliado, “visionario y muy rico”, organizó un Mundial de fútbol. En un primer momento trató de convencer a las diferentes federaciones “oficiales” para que participaran de él, pero finalmente organizó el Mundial con las diferentes comunidades que vivían en la zona: los británicos que trabajaban como ingenieros en la construcción del ferrocarril, los trabajadores italianos, los comerciantes españoles, los propietarios de tierras provenientes de Escocia, sacerdotes polacos. También tomó parte un equipo de mapuches, los habitantes indígenas de la región que nunca han visto reconocida su nación. En algunos equipos había verdaderos profesionales que habían jugado en los campeonatos de Argentina y países vecinos. Y la Alemania nazi, que no tenía ninguna duda que, tarde o temprano, el torneo sería reconocido internacionalmente, envió un equipo muy competitivo.

¿Creéis que tras vuestro trabajo de investigación la FIFA, finalmente, podría reconocer el “Mundial Olvidado”?
FM: Lo veo muy complicado. En un primer momento, el Conde Otz, organizador del Mundial 1942, buscó el apoyo de la FIFA (todo indica que Rimet estaba tratando de organizar la Copa del Mundo en América del Sur). Finalmente, cuando los organismos oficiales no quisieron tener nada que ver con su extraña idea, Otz decidió seguir adelante de todos modos. Como comenta el periodista Víctor Hugo Morales en un momento de la película, “es el poder el que decide lo que hay que recordar y lo que no”. Probablemente, si hubiera ganado el equipo de la Alemania nazi (de conseguirlo no habría dudado reclamar la oficialidad del torneo) las cosas hubieran sido muy diferentes.

El poder es el que dicta lo que hay que recordar, pero en la película contáis con la participación de figuras como Jorge Valdano, Gary Lineker, Roberto Baggio o Joao Havelange.
FM: En la misma época que rodábamos “Ill Mundial Dimenticato” estábamos filmando paralelamente un documental sobre la desaparición de la Copa Rimet. Aprovechamos la oportunidad para preguntar a varios de los protagonistas de este último sobre el misterioso Mundial del 42. Los hubo que se prestaron voluntariamente al juego. Otros, como Jorge Valdano, Roberto Baggio o Gary Lineker, fueron cómplices reales. En el caso del ex presidente de la FIFA Havelange, como no sabía qué decir, dio una respuesta genérica y políticamente correcta: “No sé si tal Mundial se disputó, pero de ser así, se trata de un acontecimiento importante en la historia del fútbol”. Era justo lo que necesitábamos de él.

Todo el documental desprende cierto aroma al realismo mágico tan presente en la literatura latinoamericana.
FM: Toda la película fue ideada a partir de una trama donde se entremezclan la historia y la leyenda, tratando de mantenernos dentro de esa estrecha línea que une lo creíble y lo increíble y jugando con todos los géneros: documentales, historia fantástica, el reportaje periodístico… La literatura latinoamericana que pertenece al llamado “realismo mágico”, de García Márquez a Carlos Fuentes, Cortázar o Galeano (incluso un poco de Borges) ha sido, sin duda, una de nuestras principales fuentes de inspiración.

¡Sin olvidarnos de Osvaldo Soriano y su cuento “El hijo de Butch Cassidy”!
FM: ¡Evidentemente! Fue nuestro punto de partida y la guía de Sergio Lewinsky, el periodista deportivo que realiza la investigación durante la película. La historia de Soriano, que en sí es bastante corta, está llena de sugerencias y de muchas otras historias paralelas que podrían tener su propio documental: el hijo de Butch Cassidy, el árbitro desterrado, el portero hipnotizador de la selección de los mapuches, el equipo formado por trabajadores italianos antifascistas… Hemos tratado de desarrollar algunos personajes e imaginar lo que el cuento no explica. Tal vez hemos añadido demasiado de nuestra propia cosecha, pero un amigo Soriano nos dijo que seguramente habría disfrutado viendo la película. Quién sabe.

A través del personaje del camarógrafo Guillermo Sandrini y sus increíbles inventos, la película también se intuye como un homenaje a los pioneros del cine.
FM: La película incluye muchas de nuestras pasiones: la historia, los viajes, el fútbol, la fotografía y, por supuesto, el cine. Sandrini trató de hacer películas inspiradas en los grandes y más revolucionarios maestros del cine (en su caso, más concretamente, Leni Riefenstahl), pero de una manera tradicional. Aun así, Sandrini es, efectivamente, un pionero que inventó formas de rodar acrobáticas y espectaculares que merecerían entrar en la historia del cine. Muy a menudo, sus intentos no tuvieron éxito o resultaron inútiles, pero, aunque desde una ingenuidad imprudente, todo lo que hizo lo hizo llevado por la pasión. Un poco como nosotros mismos.

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Más allá de fútbol, literatura, cine… ¿“Il Mundial Dimenticato” se puede entender como una reflexión irónica sobre algunos acontecimientos en la historia reciente de la humanidad como la Segunda Guerra Mundial?
FM: Ya en su discurso inaugural del Mundial 42, Otz dice: “Me estoy dando cuenta de que el sueño de organizar una Copa del Mundo entre diversas naciones en el nombre del deporte, responde a la misma locura que ha llevado a Europa a entrar en guerra”. En su locura, Otz es un revolucionario, un pacifista convencido de la absurdidad del mundo. Por otro lado, en nuestra historia, los Nazis, que para ganar el Mundial, están dispuestos a hacer cualquier cosa, no son los malos. De hecho, “en esta búsqueda de la victoria a toda costa”, e inspirados por “Sturmtruppen” (un cómic italiano muy divertido creado por Bonvi en los años 70), incluso les hemos ridiculizado.
Lorenzo Garzella: Como comentábamos antes, “Il Mundial Dimenticato” mezcla muchos ingredientes. Sin ánimo de ser un ensayo histórico, sin duda cubre temas relacionados con la Segunda Guerra Mundial: cómo los regímenes nazis y fascistas de la época trataron de usar a modo populista deportes como el fútbol, la locura de la política europea durante aquellos años… También hay otros elementos relacionados con la historia de la primera mitad del siglo XX, como los movimientos migratorios y la consiguiente convivencia entre diferentes culturas. Y también tratamos aspectos como los derechos de los pueblos indígenas, en este caso los mapuches.

Vuestra anterior película fue “RIMET. L’Incredibile Storia della Coppa del Mondo”, una historia incluso más asombrosa que la del Mundial de 1942.
LG: Aunque todo lo que rodea al trofeo Rimet puede parecer, efectivamente, más increíble que la historia del Mundial de la Patagonia, la película que realizamos sobre su desaparición es un documental del todo real, en el que nada se inventa y todo es resultado de la entrevistas que hicimos y el trabajo de investigación y documentación que realizamos.

Según vuestras investigaciones, ¿quién tiene la Copa Jules Rimet?
LG: A mí me gusta la teoría del director-guionista Roan Johnson con la que cerramos el documental: el trofeo Jules Rimet probablemente fue fundido en lingotes de oro y revendido, por lo que un trozo del trofeo puede estar en cualquier pulsera o anillo, en Brasil o en cualquier otra parte del mundo. Aun sin saberlo, todos podemos llevar un pedazo del trofeo Jules Rimet encima.

¿Hay algún otro misterio relacionado con el fútbol que os gustaría llevar al cine?
LG: El fútbol está lleno de misterios e historias interesantes. Una que nos interesa sobremanera, pero que no sé si alguna vez la podremos trasladar al cine, es la derrota sufrida por Brasil en la Copa del Mundo de 1950. Citando palabras de Jorge Valdano, “el día que 11 uruguayos derrotaron a 200.000 brasileños”. De hacerlo, no nos limitaríamos a lo meramente deportivo sino que investigaríamos los efectos sociales que esta derrota tuvo. Por ejemplo, se dice que hubo suicidios en masa, gente que se lanzaba desde las gradas de Maracaná, aunque nunca haya salido a la luz ni un solo nombre de esos posibles suicidas.

En un momento de “Il Mundial Dimenticato” Jorge Valdano afirma que el mito está relacionado con el misterio. ¿En un fútbol como el actual, donde las cámaras lo graban todo, corremos el riesgo de quedarnos sin misterio y por lo tanto sin mitos?
LG:El riesgo está ahí. El misterio y el mito pueden ser aplastados por el exceso de imágenes que sufrimos hoy en día. Pero esto no solo sucede en el fútbol, sino en todos los ámbitos de la vida. Para hacernos una idea, es la misma dinámica de la inflación: si se imprime demasiado papel moneda, el dinero tiende a perder valor. En el pasado, todo lo que quedaba escondido tras una palabra o una imagen, todo lo que no era visible pero se intuía, se acababa dibujando con la imaginación. Esta es la base de los cuentos, que con el paso del tiempo, y a partir de la transmisión oral, se van enriqueciendo y deformando. Ahora las historias, gracias a la tecnología, son cada vez más detallistas y fidedignas respecto a las originales. Los cuentos ya no se cuentan sino que se duplican.

Uno de vuestros primeros documentales se centraba en la figura de Maradona. ¿“La mano de Dios” es un personaje real o entra dentro de esa categoría del misterio y el mito?
LG: Maradona es un personaje en la frontera entre el mito y la realidad. Su historia es pura desproporción y contradicción. Maradona desborda en cualquier contexto: demasiado pequeño, demasiado gordo, demasiado bueno, demasiado inteligente, demasiado ingenuo, demasiado arrogante, demasiado generoso, demasiado rebelde, demasiado dominante, demasiado obstinado, demasiado divino, demasiado humano, demasiado talentoso, demasiada responsabilidad… Siempre demasiado. Y aun así, ha sido uno de los pocos mitos deportivos que ha sabido vivir muchas vidas para después poder morir y resucitar. Todo esto le hace enigmático. Un carácter épico. Una de las pocas leyendas vivas auténticas, aunque en nuestros días la memoria tiende a durar a lo sumo un par de semanas, y para las leyendas cada vez es más difícil luchar contra el olvido.

Casi todas vuestras películas están relacionadas con el fútbol. ¿El fútbol puede explicar el mundo, la sociedad?
LG: No me gustaría ser el típico fanático que cree que, por algún misterio insondable, el fútbol es la única clave para dar sentido al mundo. Dicho esto, el fútbol, ciertamente, tiene muchos aspectos que pueden tomarse como un reflejo de lo que sucede en nuestras sociedades. El fútbol es un juego, y los juegos no son más que una representación de reglas y mecanismos sociales simplificados en un mundo paralelo en el que un grupo de personas se enfrentan entre ellas. Además, el fútbol es el deporte más practicado y seguido del planeta, y esto lo hace único, con las connotaciones positivas y negativas que conlleva esta inmensa popularidad. Es un deporte de equipo en el que se combina egoísmo y altruismo, táctica e imaginación, la planificación y lo imprevisible, lo físico y la tecnología… Un deporte que encarna el alma de los más románticos e idealistas, el niño que aún vive dentro de todos nosotros, pero que también está contaminado de males universales como el negocio desproporcionado, el chantaje, la traición… El fútbol representa muy bien la esencia de la raza humana.

¿En qué estáis trabajando actualmente?
LG: Tenemos varios proyectos sobre la mesa, aunque todos ellos difíciles de producir. Junto al documental de la larga noche de Maracaná que he mencionado anteriormente, hay otras dos ideas que ahora mismo están cogiendo forma: “Il Santo Ballerino”, una mock-comedia ambientada en Brasil que mezcla samba, macumba y religión; y “Rock Stars The Killers”, un documental utópico ubicado en un pequeño pueblo italiano.

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